Qué entendemos por rendición de cuentas

Concepto

Definimos rendición de cuentas como el proceso –incluidos los mecanismos de toma de decisiones y los instrumentos de gestión- a través del cual una organización adquiere el compromiso de responder y valorar los intereses generales y atender los intereses específicos en el ámbito definido por sus propios objetivos y actuaciones.

Llamamos así rendición de cuentas al concepto anglosajón de accountability, cuya traducción más apropiada podría ser responsabilización. Rendir cuentas incorpora también, normalmente, las consecuencias que se deriven de dicho escrutinio.

Alcance

En términos generales la rendición de cuentas se refiere a todas aquellas instituciones y organizaciones en cuyos objetivos y actuaciones se incorporan o afectan necesidades e intereses que van más allá de los estrictos de la propia institución. Así, naturalmente las administraciones públicas son llamadas a rendir cuentas, pero no sólo ellas, si no también un conjunto relativamente amplio de otras instituciones y organizaciones que se definen en relación a objetivos colectivos o tienen impactos generales.

Planteado en esta perspectiva, la rendición de cuentas es el proceso mediante el cual puede substanciarse un nivel aceptable de control social tanto de las políticas públicas ejecutadas como del comportamiento de las diversas instituciones de relevancia pública (grandes ong’s, fundaciones, grandes empresas)

Significación

Damos significación a la rendición de cuentas en términos de calidad democrática en las sociedades avanzadas, en la medida en que se presupone la existencia de marcos jurídicos que condicionan y determinan el sometimiento a las normas establecidas en un determinado ámbito. Así, el marco político y el derecho administrativo ya nos debiera garantizar unos mínimos criterios de legitimidad, transparencia y sujeción a determinados procedimientos; al igual que la legislación mercantil garantiza el acceso a la información contable de las empresas o los derechos de los accionistas.

La rendición de cuentas mejora la calidad democrática en la medida en que permite tanto a las instituciones como a los ciudadanos y los interesados en tal o cual ámbito, examinar la formación y cumplimiento de objetivos y la ejecución de los mismos mediante actuaciones y sus resultados, más allá de las obligaciones que al respecto puedan existir. En este sentido, la rendición de cuentas se sitúa como un eje central del buen gobierno en el sentido más amplio del término: permite a la instituciones y organizaciones explicar sus resultados, éxitos y dificultades y a los ciudadanos formar-se una opinión fundamentada en relación a los diversos temas y actuaciones.

Vinculaciones conceptuales

El concepto rendición de cuentas se vincula con muchos otros que han surgido en los últimos años en relación a la gobernabilidad y sostenibilidad global. Conviene así diferenciarlo de algún otro concepto en boga, particularmente en relación al de responsabilidad social y al de gestión (control) por resultados y la evaluación de políticas públicas.

Entendemos por responsabilidad social o corporativa aquellos comportamientos mediante los cuales les empresas y instituciones participan de la gobernabilidad global; es decir, en que medida se hacen responsables de intervenir positivamente o interiorizar cuestiones o problemas que no son estrictamente de su cometido. La rendición de cuentas, en cambio, no predefine ni prejuzga los objetivos de las instituciones (que han de establecer ellas mismas, por supuesto) si no que examina en que medida los mismos han sido establecidos y se han desarrollado atendiendo a las necesidades y opiniones de sus partes interesadas.

Por otro lado, la rendición de cuentas no es en sí misma una evaluación de determinados comportamientos o actuaciones, si no que focaliza su escrutinio en el hecho de si se realizan o no evaluaciones y si se tienen en cuenta los resultados de las mismas.

Componentes y metodologías

Se establece que el análisis de la rendición de cuentas debe contener un examen de las siguientes cuatro componentes:

Transparencia, entendida como la prestación de información a los potenciales interesados, de manera accesible y pertinente, de manera que los procesos, estructuras y decisiones de la organización estén disponibles para su valoración. Fundamenta las posibilidades de terceros de supervisar una organización teniendo control sobre sus compromisos y acciones.

Participación, siendo ésta la acción activa de todos aquellos interesados, internos y externos, en las decisiones y actividades que les afectan, incluyendo la capacidad real de influir en las mismas y no solamente su aceptación o aprobación.

Evaluación, entendida como el proceso a través del cual una institución supervisa y examina el progreso en sus propias metas y objetivos y extrae su planificación futura. La evaluación promueve el aprendizaje de una organización del hecho de rendir cuentas.

Mecanismos de respuestas y gestión de anomalías, como canales desarrollados por la organización que les permite tanto adaptarse a los imprevistos como responder a las quejas y sugerencias de los interesados.

Dada la complejidad y alta interrelación entre los cuatro componentes descritos, lo más lógico es que la rendición de cuentas se establezca mediante un sistema de rendición de cuentas integrado en la dinámica y actividades tanto de los responsables (las decisiones) como de los ejecutores (las actuaciones).

Ejemplos y Referencias

España no es un país caracterizado precisamente por altos niveles de transparencia y rendición de cuentas, en ninguna de sus esferas, ni la propiamente pública ni la privada con vocación pública. ¿Alguien conoce los objetivos y resultados de la actividad de la asociación de vecinos de su barrio? ¿Cómo se decidió dedicar los recursos de la obra social de la caja x a la restauración de patrimonio y no a la acogida a inmigrantes? ¿Qué estructura de financiación tienen las organizaciones empresariales de sus actividades? ¿Se cumple el objetivo de reinserción de las políticas penitenciarias o en qué medida se avanza en ello? ¿Contribuye el RACE a mejorar el comportamiento de los conductores? ….. La extensión a todos los niveles de una cultura de rendición de cuentas, por la cual las instituciones se responsabilizan públicamente de sus propios objetivos, redundaría a medio plazo a transformar radicalmente el escenario público, el debate razonado y la participación en los asuntos colectivos. Hasta el momento parece que solamente dos grupos de instituciones –quizá cuestionadas en su legitimidad- son particularmente sensibles a la rendición de cuentas: las universidades y la grandes ongs de cooperación. La administración pública hasta el momento ha desarrollado recomendaciones sobre el buen gobierno o la transparencia administrativa.

En toda Europa crecen las iniciativas públicas y privadas en relación a la rendición de cuentas. Véase por ejemplo el extraordinario 2007 Global Accountability Report,  o las iniciativas gubernamentales en el Reino Unido y en Italia. En nuestro país destacan las actividades de la Fundación Lealtad en el ámbito de la ONG y determinados informes de las diversas agencias de evaluación.

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